viernes, 25 de mayo de 2012

El miedo





"El Grito", de Edvard Much

"Me da miedo que se me acerque,...no quiero jugar con los niños"

Hace poco escuchaba en consulta a una pequeña expresarse sobre el miedo que le tenía a los niños a raíz de un episodio que tuvo en el colegio cuando un niño la cogió por detrás y la abrazó intempestivamente. Ella con sus ocho años, evidenciaba miedo y generalizó este temor a los demás niños.

El miedo es una reacción ante cualquier amenaza o peligro que podemos percibir y puede ser real o imaginario. Por lo general nos bloquea, nos paraliza y genera inseguridad para enfrentarnos a las situaciones que lo provocan. Ello hace que actuemos con desconfianza y bajo presión.

Pero además el miedo constituye un mecanismo de defensa que nos permite medir las consecuencias del peligro, detectarlo a tiempo con el fin de que el cuerpo pueda producir respuestas inmediatas, capaces de defender la vida en una situación peligrosa. 

Existe un miedo normal, que es el que tendríamos ante un peligro real o probable y un miedo excesivo o que no está relacionado con la situación que realmente lo produce y que limita a quien lo sufre, modificando su conducta.
Por ejemplo, una persona puede temer cruzar puentes  o subir por ascensor, lo que se convierte en un impedimento para trasladarse de un lado a otro.
A veces el miedo se basa en la ignorancia o en el error y puede ser superado cuando se conoce la verdad. Algunas personas, comunidades y países transmiten a través de generaciones creencias basadas en el temor. Por ejemplo la novia no debe aparecer vestida de blanco frente al novio porque "es de mala suerte".

Otras veces sentimos miedo porque lo aprendemos. Es el caso de algunos niños que viven atemorizados por culpa de los adultos, que han intentado modificar su conducta a través de frases como: "duérmete que si no viene el cuco", "come todo o sino aparece la bruja". Solo se transmite temor e inseguridad.
Incluso basta que se presente una sola vez un episodio de peligro para provocar una respuesta de temor que luego queda grabada o aprendida.
Son “reacciones defensivas” , respuestas reflejas innatas frente a una amenaza. Kolk, 1994.
Sentir miedo por algo es natural, pero el problema está en nuestra forma de reaccionar ante él.

¿Qué hacer si tenemos miedo?
- Debemos identificar nuestros miedo.

- Hablar de nuestros miedos con algunas personas para obtener y contrastar información. Veremos que es posible éstos disminuyan e incluso pierdan poder sobre nosotros

- Aprender a vivir con nuestros miedos y no dejarnos llevar por ellos ni dejar que ejerzan su acción paralizante, porque siempre habrá algo que nos produzca temor.

- Evaluar las situaciones de real peligro. Es posible retroceder o huir valorando las distintas posibilidades de las que disponemos, buscando un escondite, una protección; por ejemplo frente a un terremoto. Es una forma inteligente y acertada de hacerlo.   Pero también cabe la posibilidad que ante situaciones extremas de peligro no sabemos cuál puede ser nuestra reacción.

- Finalmente, cuando el miedo nos paraliza y se convierte en una obsesión, es recomendable acudir al profesional


R.C.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Hiperactividad


Conocido también como Síndrome Hipercinético, o Alteración Hiperactiva por déficit de Atención o Disfunción Cerebral Mínima.

Según la O.M.S. es una enfermedad que se manifiesta con mayor frecuencia entre los 2 o 3 años y si no recibe tratamiento oportuno, sus síntomas persisten.

El niño hiperactivo no puede permanecer quieto, se distrae con facilidad“hasta con la mosca que pasa”, no presta atención ni durante 3 minutos, se pone de pie a cada rato cuando todos están sentados.
Pero debe quedar en claro que la Hiperactividad no es un problema de mala crianza, ni falta de disciplina, sino de alteraciones en la química cerebral. Hay una falta de control entre los centros corticales y subcorticales, como cuando una central en vez de ordenar a las subcentrales, pierde contacto con ellos y éstas comienzan a funcionar cada una por su lado, haciéndose necesario que vuelvan a actuar coordinadamente. La falta de madurez o retraso de zonas cerebrales (frontal),produce una conducta impulsiva.

Estudios revelan que de 3 a 5% de la población infantil general padece del síndrome.

Los problemas emocionales vinculados con los problemas del hogar, no determina la enfermedad, aunque pueden incrementar el problema y generar conflictos serios, como cuando los padres se atribuyen entre sí el problema del niño.

Síntomas
- Impulsividad
- Hiperactividad motora
- Déficit de atención
-Agresividad
-Retardo en el desarrollo del lenguaje (problemas de lecto escritura, dislexia)
-Dificultades en el aprendizaje escolar en general (no se concentra, no hace tareas en formaorganizada y no termina lo que empieza)
-Problemas de comportamiento (desorganizado, intolerancia a la frustración, baja autoestima).

Causas


.Factores Pre natales: como infecciones virales al comienzo de la gestación, toxemia, ingestión de ciertos medicamentosno apropiados.

.Factores Para natales: como parto prematuro, distócico (por uso inadecuado de fórceps), parto prolongado o prematuro, hipermadurez del feto.

.Factores Post natales: Traumatismos encefalocraneanos con pérdida de conocimiento, náuseas y vómitos; infecciones endocraneanas con meningitis o encefalitis tuberculosa.

.Causas Ambientales: relacionadas con la estimulación cerebral producida por la tensión emocional del niño (estrés) estado que lo tiene en alerta.Se da por un trato excesivamente normativo, acompañado de gritos y agresiones físicas y psicológicas.

Diagnósticoy tratamiento
Se determina mediante un examen médico a través de pruebas de encefalograma, pruebas psicológicas y educativas.

El tratamiento apunta a un trabajo de equipo que es lo más efectivo.

Los síntomas se pueden controlar con medicamentos recetados por un neurólogo, en un lapso de tiempo variado que puede ir desde meses a uno o dos años. Los medicamentoslogranefectos muy positivos en el mejoramiento de la atención, impulsividad y reducción de la agresividad.

Recomendaciones

-Evitar el exceso de amonestaciones y castigos.El niño debe vivir sin estrés: sin gritos, discusiones, peleas o maltratos.

-Procurar sacarlos al parque, playa, paraque descarguen su energía, dejándolos que corran.

-Evitar tener el cuarto con muchos adornos que lo distraigan.

-No exponerlos muchas horas frente al televisor o videojuego que los sobrestimulen (dosificar el tiempo).

-Que tengan pausas entre las tareas (por ejemplo cada 3 minutosun descanso de medio minuto; esto depende del nivelde atención de cada niño).

-Los padres deben ser estrictos con los hábitos, tener horarios, acostarlos temprano, procurarles una alimentación natural sin muchos aditivos químicos (chisitos, papitas, gaseosas, dulces en general)

-Enseñanza personalizada con pocos alumnos, donde por medio de programas educativos diseñados para éste tipo de niños, que requieren el esfuerzo, paciencia y constancia por parte de los padres, se logre que mejoren sus dificultades. Estas aulas son apropiadas para tal objetivo, carente de elementos que generen distraccióne implementadas con técnicas que fomenten la concentración en tareas sencillas.

En todo caso el colegio debe dar medidas de apoyo como: sentarlos en la primera fila y el profesor estar consciente de la situación del niño. Lamentablemente muchos colegios no cuentan con aulas de nivelación en que pueda ayudar a este niño.

R.C.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Padre autoritario


"Lo que digo se hace"
Es una frase típica de un padre o madre dictador. Tienen un gran poder sobre sus hijos, lo controlan todo, absolutamente estrictos, implacable mucha veces y cuando una regla no se cumple aplican un fuerte castigo que puede llegar hasta el maltrato físico.
Son muy demandantes y ordenan e interviene en las actividades puede o no participar su hijo, incluso hasta deciden que carrera deben seguir.

La comunicación en este tipo de familias es unidireccional,  únicamente se comunican padres con hijos, sin dejar espacio para que éstos se expresen y se basa fundamentalmente en la imposición de órdenes. La relación que se establece con los hijos en este tipo de familias suele ser distante y poco afectiva, hay tensión permanente, intranquilidad y produce temor entre sus miembros.

Consecuencias:
- Los hijos puedes volverse retraídos (baja autoestima), sometidos a las normas, dependientes  y preocupados por complacer a los demás olvidando sus propias necesidades.
- A futuro pueden volverse desafiantes frente a la autoridad, transgresores de las normas. Tratan muchas veces de alejarse del núcleo familiar, buscan la independencia y la permisividad.
- No aprenden principios morales fundamentales y desarrollan  pocas habilidades sociales.
- Escasa reflexión a futuro

Cómo identificar a un padre dictador:
  • Cuando "exiges"
  • Cuando esperas comportamientos "a tu gusto"
  • Cuando buscas un mínimo pretexto para castigar
  • Muchas veces exageras el castigo aplicado
  • Cuando ignoras los logros de tus hijos y estas pendiente de los errores
  • Cuando quieres dar la imagen de "dureza" y eres poco o nada afectivo
Proponemos:
 - Sacúdete de cargas emocionales negativas
-  Reconoce conductas adecuadas
-  Evita comparaciones
-  Reconoce tus errores frente a tus hijos, no te hará menos persona
-  Expresa tus sentimientos, sé más afectuoso
-  ESCUCHA a los demás

Finalmente entiendase que detrás de cada hijo hay un ser humano.