domingo, 31 de agosto de 2014

Simplemente, ser agradecidos



Lo importante de la gratitud es que no solo ayuda a los individuos sino a la sociedad en general. La gratitud es una virtud cívica.  

Robert Emmons 

La gratitud es  un sentimiento, una actitud de reconocimiento de un beneficio que se ha recibido o se recibirá.  Y es que el estudio de la gratitud dentro de la psicología positiva se ha centrado en la comprensión de la experiencia a corto plazo de la emoción de la gratitud.  
Tan simple como que en éste momento estemos agradecidos, sea cual sea la situación personal de cada uno.

Acostumbrados a transitar por la vida dando por sentado que muchas cosas y situaciones se dan porque sí, sin ponermos a analizar que detrás de cada acto, de cada gesto o intención hay voluntades, corazones, mentes, cuerpos que hacen posible que la vida siga y que sigamos nosotros caminando. 

Desde el simple acto de tener la comida servida, la ropa limpia, ser atendidos en un banco, llegar a casa en el transporte, recibir los resultados de unos análisis médicos que necesitamos, escuchar una clase en la universidad, etc.

Si analizamos todo el proceso o la cadena de personas que hay detrás de ello, involucradas directa e indirectamente y que intervienen para que obtengamos algo importante, necesario, o simplemente que nos han ayudado a sobrevivir hasta el día de hoy, no pasaríamos por alto éste reconocimiento y el ser agradecidos. 

Reflexionando sobre todo ello, comprenderemos que cada día se convierte en una sucesión de oportunidades para recordar que las cosas no se dan por arte de magia, que es importante ser agradecidos con quienes contribuyen poco o mucho en nuestra vida.

Los psicólogos Robert Emmons y Mike Mc Cullough (2003) estudiaron las consecuencias de la gratitud y concluyeron que ésta tiene ventajas para nuestra vida:
  • se experimenta más emociones positivas
  • se está más dispuesto a ayudar a los demás
  • uno es más optimista 
  • se es más vital y se tiene más esperanza
  • se siente más satisfacción con la vida
  • es menos probable que uno se deprima

 En su estudio ambos investigadores analizaron las muchas formas de expresarla, como por ejemplo: 

§   Dando simplemente las gracias
§   Con una nota personal
§   Controlando mentalmente los pensamientos negativos
§   Escribiendo cada semana cinco cosas sobre las que estaban siendo agradecidos

Finalmente concluimos en que el beneficio más resaltante es que la gratitud contribuye a generar felicidad.

GRACIAS!!!

viernes, 29 de agosto de 2014

Ponerse a la defensiva



El enfado es un mecanismo de defensa. Si estas a la defensiva es porque tienes miedo. Louise Hay.


Estar a la defensiva en determinadas situaciones, ante algunas frases y frente a ciertas personas  nos hace comportarnos de manera defensiva, reaccionamos como si fuera una amenaza y saltamos en automático poniendo nuestra alerta máxima a funcionar, una especie de aviso de que acecha un peligro. 

¿Cuáles son las razones? 
- Experiencias negativas anteriores ya sea decepciones, malos tratos, agresiones

-Una mala relación con determinadas personas en el pasado, posiblemente humillaciones, burlas, abusos, etc. constituyen aspectos que determinan la respuesta defensiva.

-Cuando estamos atravesando una etapa de estrés, donde el agotamiento y cansancio nos invaden y no toleramos la más mínima provocación.

-Inadecuado manejo de nuestras propias emociones.

-Porque no queremos que invadan nuestra intimidad, cuidamos nuestro espacio personal con mucho celo.

Si bien estas son razones que explican nuestra conducta, no justifican el mantenimiento de dicho proceder.  Además se bloquean los canales de la comunicación, nos podemos volver obstinados en el pensamiento y no consideramos las ideas o criterios de la otra persona.

El peligro es que esta forma de conducta la generalicemos y se convierta como una forma de respuesta en muchos contextos y con varias personas, que a futuro afectara nuestra relaciones interpersonales.

Se debe analizar la conducta y manejarla racionalmente, confiando en nuestras capacidades, aprender a gestionar nuestras emociones para  reducir los niveles de tensión y desgaste a la que nos sometemos con esta  actitud.

¿Cómo podemos darnos cuenta que estamos a la defensiva?

-Cuando constantemente usamos los "pero" más de lo necesario
-Cuando se sacan  conclusiones apresuradas sin analizar o pedir explicaciones
-Cuando la relación termina siendo una batalla sin tregua y se quiere ganar sea como sea
-Cuando se recurre al sarcasmo como instrumento de defensa ante la idea de que somos atacados
-Cuando sostenemos argumentos falsos  o engañosos para no ceder ni un milímetro frente al posible adversario, cerrándonos al dialogo


¿Cómo dejar de estar a la defensiva?
1. Preguntar cuando no entendemos algo: que la persona  nos explique lo que nos ha querido decir para no basarnos solo en suposiciones. Incluso aceptar el hecho de que podemos no estar de acuerdo.
2. Entender que la otra persona no es nuestro adversario, que las relaciones interpersonales no son una lucha donde alguien gana y otro pierde. Tener una mente más tolerante y abierta a otras opiniones.
3. Manejar nuestras emociones, ello implica autocontrol, poner más cerebro para evitar responder incluso con el hígado. Ayudará trabajar estilos de respuestas asertivas.
4. Enriquecer nuestra autoestima para fortalecernos como personas capaces, que no necesariamente estamos siendo pisoteados o agredidos; reforzando nuestra seguridad personal para ser más receptivos.
5. Trabajemos la confianza, porque no todas las personas  son malas, aprendamos a confiar en los demás, escuchémoslas, no nos cerremos de antemano.
6. Aprendamos a relajarnos, dejemos que la actitud impulsiva vaya cediendo el paso a una actitud más serena y reflexiva. Es beneficioso aprender  técnicas de relajación y de mindfulness (atención y conciencia plena).

Indudablemente todo ellos toma tiempo, implica analizarnos a nosotros mismos, aprender a controlar nuestras emociones, adoptando una actitud de apertura y diálogo que nos traerán más ventajas de las que ignoramos.


R.C.