domingo, 31 de mayo de 2015

Viajar con amig@s, la mejor terapia



"Cuando uno viaja siente de una manera muy práctica el acto de Renacer. Se está frente a situaciones nuevas, el día pasa más lentamente y la mayoría de las veces no se comprende ni el idioma que hablan las personas. Exactamente como una criatura que acaba de salir del vientre materno”.
EL PEREGRINO. Paulo Coelho

Volver a un lugar antes visitado es rencontrase un poco con nuestro YO. "Así eramos, así somos", el pasado con el presente, el ayer con el hoy.

En cambio conocer un lugar nuevo nos hace sentir extraños, extranjeros, curiosos, espectantes de aquello que se nos viene.  Se activa con mayor fuerza nuestra capacidad de sorpresa y de asombro ante lo novedoso.

Indudablemente no sólo descubrimos lugares desconocidos, también nos descubrimos a nosotros mismos en esos lugares.

Viajar con amistades es una gratificante experiencia donde los niveles de complicidad, tolerancia, acuerdos diversión, y aventura se convierten en una oportunidad para reconocernos. Todo ello permitirá unir lazos de amistad, aunque también es posible (según las circunstancias), que se puedan debilitar algunos de ellos.

Un viaje no sólo es recorrer distancias, conocer personas, otras costumbres, otras culturas, otros cielos...... sino fundamentalmente es un viaje hacia nosotros mismos. Luego, cuando la experiencia termina, una parte nuestra queda en ese lugar y un poco de ese lugar quedará vivo en nosotros.

Los recuerdos que se traen de los viajes, permiten magicamente volver a estar en esos lugares, recuperar en un instante aquello vivido y viajar nuevamente.  
 Cierro mis ojos...

Ps. Rocxana Croce P.

viernes, 1 de mayo de 2015

El recuerdo terapéutico



"Es mí mismo donde sucede todo eso, en el inmenso palacio de mi memoria. [...] Ahí es donde me encuentro conmigo mismo, donde me acuerdo de mí mismo [...] Ahí es donde están todos mis recuerdos, los que se basan en mi experiencia o los que tienen su origen en mi fe en los demás". 
  San Agustín. Las Confesiones

Nuestra mente acumula una serie de hechos desde las etapas más remotas de nuestra vida, los hay dolorosos, angustiosos y que tratamos de evitar, pero también están aquellos que nos gratifican y nos dan satisfacción.

 A veces repetimos experiencias del pasado incluso que pueden estar erradas y es necesario re ordenarlas trayendolas al presente para cumplir con ese orden de estabilidad.

El recuerdo es terapéutico en si mismo, aunque a veces es también necesario evocar el sentimiento penoso alrededor de ciertos episodios que se generaron.

Y hay casos en que incluso no basta con el recuerdo ni el sentimiento implicados, es necesario cambiar los diálogos internos de ese momento, cambiar los sentimientos y las relaciones que se suscitaron.

Las actividades o ejercicios terapéuticos permiten  además, elaborar situaciones nuevas que provocan pensamientos, sentimientos y conductas nuevas.

Incluso se sugiere que cada día revisemos  nuestro día, recordando y diferenciando hechos que nos suceden.

Esto constituye finalmente una valiosa herramienta para la revaluación personal y permite entender una serie de conductas, sentimientos y emociones que experimentamos.

Ps. Rocxana Croce