lunes, 31 de agosto de 2015

Afecto y efecto animal


El peor pecado que cometemos contra nuestros amigos las animales no es odiarlos, es ser indiferentes con ellos. Esa es la esencia de lo inhumano. George Bernard Shaw



Al establecer un vínculo con un animal ponemos en marcha una serie de sentimientos y emociones e incluso expectativas, están de por medio además valores como la responsabilidad y compromiso hacia él. 

El animal se adapta a las personas e incluso se subordina a él cuando encuentra confianza y reciprocidad entre ambos, es decir, en la dimensión del afecto. 

Y los beneficios de ésta interacción se aprecian sobre todo porque movilizan  los sentimientos más nobles y profundos en tanto se convierten el parte de la familia, conviven cotidianamente  con nosotros y están ahí, sin pedir más nada que cariño, respeto y claro, comida para poder vivir.  

Basado en éstos vínculos, resulta hasta terapéutico la interacción con los animales. Incluso no se necesita de la palabra hablada, simplemente es estar en contacto con el animal, es el lenguaje del cuerpo que hace su trabajo y donde funciona como un bálsamo terapéutico en muchas circunstancias.

Rocxana Croce P.

jueves, 13 de agosto de 2015

LEY DEL ESPEJO



“La realidad de nuestra vida es el espejo que refleja nuestro corazón. Es la ley del espejo, que hace que ocurran acontecimientos que sintonizan exactamente con nuestro interior”.
Yoshinori Noguchi.



LEY DEL ESPEJO

A lo largo de la historia de la humanidad, muchas injusticias y  atrocidades se han cometido por falta de comprensión y tolerancia.

En las interrelaciones humanas ya sea entre amigos, en la misma familia, dentro del trabajo, es muy frecuente que se observen situaciones de rigidez e intransigencia. 

Nuestro rechazo y malestar por los defectos de los otros funcionan muchas veces como una defensa psicológica ante lo que nos sucede a nosotros mismos, y no lo toleramos porque nos cuesta aceptar tener las mismas debilidades, incluso muchas veces superadas, aun están alojadas en nuestros subconsciente. 

Porque cuesta ser sinceros y honestos con nosotros mismos el reconocer y aceptar las propias fragilidades que nos disgustan;  y cuando vemos que otras personas las comparten (dichos  defectos), nos volvemos críticos, duros e incluso severos.

Por tanto, cuando nos sintamos muy molestos e incómodos por los defectos de  otros, MÍREMONOS ADENTRO. Observémonos.  Esta puede ser una buena ayuda para corregirnos y mejorar,  y sobre todo será un buen camino para comprender a los demás y aceptarlos.

Ps. Rocxana Croce